Detectado un sapo partero común muerto afectado por quitridiomicosis que podría estar relacionada con la regresión observada en ciertas especies de anfibios
Durante el seguimiento de anfibios que se lleva a cabo en el marco del proyecto europeo "Conservación de fauna de interés europeo en red Natura 2000 de las cuencas de los ríos Ter, Fluvià y Muga" (LIFE Potamo Fauna) se ha detectado un ejemplar de sapo partero común (Alytes obstetricans) afectado por quitridiomicosis, una patología grave causada por un hongo que provoca mortalidades masivas de anfibios, y que podría estar relacionada con la regresión observada en ciertas especies.
Cuando se detectó el animal muerto los técnicos del proyecto avisaron el Cuerpo de Agentes Rurales que recogió el ejemplar y lo llevó a analizar, dando positivo para quitridiomicosis. Es, de momento, uno de los pocos positivos detectados en Cataluña y que tiene constancia el Servicio de Fauna y Flora de la Generalitat de Catalunya.
En concreto, este ejemplar de sapo muerto tenía la parte inferior de las patas traseras de color rosado, muy probablemente debido a las hemorragias internas causadas por la bacteria Aeromonas hydrophila. Esta bacteria se encuentra frecuentemente en el suelo y en el agua y se considera parte de la flora natural de los anfibios, pero si se encuentra en concentraciones elevadas sobre el cuerpo del animal causa la enfermedad llamada "red legs", que provoca hemorragias e inflamación en la zona afectada.
Actualmente, muchos patólogos consideran que esta bacteria se comporta como un patógeno oportunista, ya que crece exponencialmente cuando detecta un desequilibrio causado por otros agentes bióticos mucho más problemáticos como en este caso el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, quitridio causante de la quitridicomicosi. Por ello, cuando se detectaron las patas rosadas en el animal, los técnicos consideraron que podía estar afectado también por quitridiomicosis y se procedió a su análisis.
LIFE Potamo Fauna es un proyecto de cuatro años de duración (2014-2017) que está financiado por fondos europeos en un 50%. Se incide en la conservación de especies amenazadas como el cangrejo de río de patas blancas (Austropotamobius pallipes), la náyade alargada (Unio elongatulus), el galápago europeo (Emys orbicularis), los caracolillos (Vertigo moulinsiana y Vertigo angustior) y anfibios como el sapo partero común. También se lucha contra diversas especies exóticas invasoras.

















